¿Cuánto puede doler la desidia?
No doy más
me canso de ver a mi alrededor
todo está mal
LLoro por ustedes
Lloro por mi hijo
LLoro por mis hijos.
Estoy sofocada del mal
del imperio económico
de las boutiques de Providencia
del sol oscuro de Renca
el alma me pesa
no hay reloj que aguante
tanto tiempo dormido.
Escuché un eco
alguien hablaba y decía de algo
y a quién le importa
ya murieron los sueños
y soy y dejo de ser
y este país se agota
se consume de tener
de poseer, de comerlo todo
está saciado
vomita y se vuelve a llenar.
No recuerdo otro tiempo
lo hubo para otros
pero no lo hay para mí,
chiste del modelo.
Hace años fui inocente,
pero consumi mi inocencia
ahora consumo agua,
luz, árboles, mar,
consumo poder
consumo TV
me rio y lloro,
lloro porque sólo yo rio.
mío.

4 Comments:
Piense entonces en febrero
en las caminatas a media tarde
por la calles de temuko
o valdivia tal vez
cuando el sol tostaba
las mejillas como al trigo fresco
y sentìamos la vocación del que descubre en cada mirada
un futuro entre tanto verde salvaje
piense en la huerta pintada de mi hogar
y los porotos verdes
granados al fondo de tus ojos
y tal vez de tu pelo
llovido por las suicidas hojas de los ciruelos
cuajados por el sabor del verano
cuando siente pròximo su sueño.
Piense en la alegría de los choclos dispuestos a la mesa
en la emosiòn juguetona del isoka
en los gritos que ahogabas en susurros
satisfecha del baquete de los cuerpos
piense...
piense...
en cuando volvamos a encontrarnos.
¿Qué tal si nos vamos, los de la tribu, a la digna Cuba?
¿Sería una fuga?
Hola Temucana... que ganas me dan de volverme a mi tierra también.
Salu2.
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